PARTE 1
Cada 1000 años, sucede un raro acontecimiento, parece que la luna esta sangrando, el cielo nublado marca el comienzo da la tenebrosa noche, un viento frio abriga el pueblo de xiguatiguacan. En ese pueblo habitan personas muy supersticiosas pero muy devotas; se apodera un gran temor en ellos, un temor a un mayor del que la iglesia podría imponerles, el pánico empieza a doblegar al valiente, y a esconder a los cobardes.
Dice el padre con su voz pasiva — ¡Hermanos míos! ¡Reuníos, es tiempo de rezar juntos!
Así fue, se reunió el pueblo a rezar; mientras el pueblo rezaba, se escuchó un estruendoso trueno y a una sola voz se escuchaba —padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre (…)
El miedo ya está presente y la noche se acerca cada vez más, una carcajada de una anciana se oyó a lo lejos, desde las sombras aparece la silueta de está mujer, que es considerada la bruja del pueblo, todos le dicen Ágata la bruja, ella con su risa malévola y su tono burlón dice: — ¡mi día a llegado, al parecer el suyo también! —lo único es que yo estoy del lado correcto.
La gente corría de un lado para el otro, gritando, empujándose y amilanadas; la noche había caído sobre ellos, lo que era de esperar sucedió, la luna se torno roja como si sangrase, la maldición de Ágata se libero, los muertos vivirían y los vivos morirían. La tierra comenzó a abrirse y de ella salieron los seres que alguna vez amaron, aquellos que no querían dejar ir ¡han vuelto! pero está vez no son los mismos, esta vez no los amaran.
Todos trataban de salir del pueblo, más sus intentos eran en vano, la bruja cerraba toda posible salida y aquel que lograba salir caía muerto. — ¡no hay escapatoria! — dijo Ágata mientras reía.
Debo admitir que estaba aterrorizado, pero no lo suficiente para no hacer nada,tenía que hacer algo, debía cambiar el triste destino del lugar donde he vivido, así fue como me dispuse a ir a la temible casa de Ágata, sin un plan ni un arma me dirigí, mis piernas temblaban, mi voluntad se cuestionaba, el corazón como tambores de carnaval, el valor batallaba con el miedo y el miedo no estaba dispuesto a perder; sabia que caminaba hacia mi muerte o algo peor, aun así no me detuve, paso a paso llegue, abrí la puerta y no podrán creer que es lo que encontré …
PARTE 2
Amanecí escondido en los matorrales, débil y sin fuerzas me levante del frio suelo, me dolía mucho la cabeza y estaba muy confundido, me preguntaba a mi mismo — ¿Cómo llegué hasta este lugar tan alejado del pueblo?
No recordaba nada, me senté a descansar un poco porque sabía que el pueblo necesitaba de mi humilde ayuda, al menos eso creía ya que no sabia que día era ni que horas tampoco, algo era seguro debía regresar, caminé por varias horas descalzo, con mucha hambre, lo único bueno era que el sol era cálido, no sentía que me quemara aunque estaba en lo mas alto.
— ¡tal vez se trataba de mi tolerancia al dolor! Me decía repetidamente en mi mente.
Cada vez estaba más cerca, por alguna razón sentía que nunca avanzaba, muchas veces sentí que estaba dormido todavía, no me explicaba que era lo que pasaba conmigo o que había pasado conmigo, como sea estaba descalzo, hambriento, sediento, cansado, confundido y aun me dolía la cabeza; de repente ya había llegado al pueblo, cuando llegue no podía creer lo que veía.
— ¿Todo esta bien? ¿Qué pasó? El pueblo y su gente estaban como antes. Le pregunte a un niño — ¿Qué pasó? ¿Qué pasó con la bruja?
El niño grito con mucha alegría — ¡Ha vuelto, él ha vuelto! ¡Pedro ha vuelto!
Debo confesar que estaba más confundido de lo que alguna vez estuve en mi vida, cuando de repente aparecieron todos los del pueblo corriendo hacia mí, me abrazaron y besaron, decían — ¡Gracias por salvarnos de la malvada bruja! — nos alegra que no te haya matado eres muy valiente, empezaron a contar diferentes versiones de como la derrote, de como mi valentía los había salvado, estaban emocionados y felices de volver a verme.
Me prepararon un almuerzo exquisito, todos me querían, era todo perfecto, tan perfecto que me empezó a dar miedo, era como si mi más grande anhelo se hiciera realidad, me sentía cansado aun la cabeza me dolía y aunque bebía mi sed jamás se saciaba igual con la comida, todo era delicioso pero mi hambre era más y más, aunque me comí toda la comida seguía sintiendo hambre, sed y el dolor de cabeza era mayor que el anterior, tenia tanta hambre que nada me llenaba, comencé a comérmelos a todos ¡era horrible!
Ya no podía detenerme pero esto ya estaba bajo mi control, había sangre por todos lados, para que mencionar el hedor o para que mencionar que me sentía como un monstro hambriento y sediento, tomaba el agua del rio y sentía como el agua corría entre mis dedos pero no sentía que detenía la sed en mí, de repente estaba en una habitación oscura, sólo trataba de entender que pasaba conmigo, parecía que todo comenzó como un sueño y se torno gris como un mal sueño, así es como lo supe y dije — ¡por fin entendí esto es solo un sueño!
Lo ultimo que recordaba era que iba a entrar ha casa de Ágata, recordaba lo asustado que estaba, también recordé que abrí la puerta, desde ahí no puedo saber que pasó, lo que puedo hacer es despertar cuando lo haga ella sabrá que soy más fuerte de lo pudo imaginar.
— ¿Cómo puedo despertar? ¿Qué puedo hacer para romper con este hechizo? ¿Cómo?
—Quiero saber cómo ¿Será que yo tengo las respuestas? ¿Podré ser tan fuerte? Solo tengo dudas, desearía tener la solución, tal vez un comienzo seria luchar.
— ¡Voy ha salir de esta prisión, tú lo verás! Cuando lo haga no habrá hechizo que pueda detener a la justicia del destino.
— ¡Seré libre! ¡Yo lo seré!
Editado por: Maira Beatriz Urbina Lizama, UL121917
me gusto q chido t quedo
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